Palabras mudas
callada disciplina.
Destrenzándome
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miércoles






 -Ahora estoy pensando en el docto astrónomo
-¿en el docto astrónomo?
-¿no conoce el poema de Withman?
-no ¿te lo sabes de memoria?
-sí
-recítalo por favor*






Cuando escuché al docto astrónomo,
cuando me presentaron en columnas
las pruebas y guarismos,
cuando me mostraron las tablas y diagramas
para medir, sumar y dividir,
cuando escuché al astrónomo discurrir
con gran aplauso de la sala,
qué pronto me sentí inexplicablemente
hastiado,
hasta que me escabullí de mi asiento y
me fui a caminar solo,
en el húmedo y místico aire nocturno,
mirando de rato en rato,
en silencio perfecto a las estrellas.




*es el diálogo que tiene lugar en un laboratorio entre dos cocineros de metanfetamina azul....(¿azul como algún cielo?).
 Uno de mis poemas preferidos de Withman
Otra sorpresa después de la de Georgia O'Keeffe que me llevo en esta serie, Breaking bad.

La pintura de Jerónimo Elespe cabe en la palma de la mano, aunque contenga todo un silencio perfecto de estrellas y una huída hacia él



.

jueves








Para mí una brizna de hierba no vale menos
que la tarea diurna de las estrellas,
e igualmente perfecta es la hormiga,
y así un grano de arena y el huevo del reyezuelo,
y la rana arbórea es una obra maestra,
digna de  egregias personas,
y la mora pudiera adornar los aposentos del cielo,
y en mi mano la articulación más menuda
hace burla de todas las máquinas,
y la vaca, rumiando con inclinado testuz,
es más bella que cualquier escultura;
y un ratón es milagro capaz de asombrar a millones de infieles. 



Fotografía del manuscrito y poema de Walt Whitman 


  

miércoles




Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma.

Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando sin  cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio, oh alma mía.




Poema: Walt Whitman
Fotografía: Elisa Lazo de Valdés


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