Hay algunos momentos en los que me pregunto cómo será la sensación de estar un rato grande sin un pensamiento en las yemas de mis dedos, una palabra en la curva de mi cintura, un sabor recorriéndome la columna, una música en mi sexo, un olor que me invade la nuca, sin una imagen en la retina que mi párpado arropa, sin un beso en mi vientre.
Hay momentos, como éste, en los que sonrío.
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