Siempre he sabido que los deseos pueden hacerse realidad si se piensan de un cierto modo, suavemente y con ingeniosidad.
Imaginas en tu interior las cosas que quieres. Como si las vieras en el fondo de un pozo. Y siempre he sabido que nadie debe saberlo, nadie debe oírlo, porque pueden pensar que estás loca o que quieres llamar la atención; sin embargo, a veces, quisieras ayudarlos, explicarles cómo son las cosas, para que la vida no sea tan larga y tan difícil.
Y lo intentas y, en el mismo momento en que lo intentas, sabes que has vuelto a equivocarte.
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