LEJOS DONDE EL TIEMPO en la rama del fresno anida,
te llena los ojos con lo oscuro, fluyendo, tal fresnos aman.
Sientes en todos los cálices nuestras lágrimas repartidas.
En la lluvia susurramos nubes que en el pelo se derraman.
Silente supo ahora mi corazón, cómo la noche otoñal ardió.
Ah, con la fronda que tomaste doblada en sueños y coronas...
¿Se ha cernido con las hojas el que a ti te llamó y conoció?
Amor, con la más roja, has conversado en persona...
Ahora estuviste ahí y aquí estuviste. En barcas fugitivas
rozan las flámulas al sueño de los cielos, de los humedecidos.
Ni sobre la danza, ni sobre las lágrimas la estrellita deriva...
La luz de nieve, niña, la luz de nieve nos quiere encendidos.
Poema: Paul Celan
Obra: Sofía Ostos, Mariló Fernández Taguas
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